TDAH: ACTIVIDAD PARA TRABAJAR LA EMPATÍA.

 

- ¿Qué consecuencias puede tener el TDAH?

 

Los estudios actuales afirman que el trastorno por déficit de atención con o sin hiperactividad es el trastorno con mayor incidencia en la infancia. Se puede afirmar que al menos un niño/adolescente de cada aula puede presentar TDAH, independientemente del entorno o lugar del mundo en que se encuentre.

En el caso de los niños con TDAH presentan un mayor grado de hiperactividad e impulsividad, lo que conlleva a conductas molestas, desorden, falta de pulcritud, comportamientos compulsivos agresivos con los compañeros, pudiendo incluso enfrentarse con el maestro o el profesor, generando así un conflicto. Estas conductas preocupan tanto a padres como a maestros.

El 40-60% de los niños / adolescentes con TDAH -impulsivos / hiperactivos- presentará sintomatología propia del trastorno oposicionista o negativismo desafiante, que constituye, con gran diferencia, el que se presenta con mayor frecuencia.

El 20-40% de los niños / adolecentes con TDAH desarrollarán un trastorno disocial. En general los problemas más comunes de conducta que presentan son las mentiras, los robos, `hacer novillos`, y, en menor grado, las agresiones físicas.

Aunque el TDAH no es un trastorno de origen emocional, sí que es cierto que estos niños tienen dificultades en el manejo de sus emociones, básicamente de la rabia. Alrededor del 25% pueden presentar sintomatología depresiva o ansiosa.

- ¿Por qué es importante trabajar la Empatía en el afectado por el TDAH?

Como hemos visto anteriormente, debido a las características del TDAH, en muchas ocasiones el niño afectado se verá inmerso en conflictos con compañeros, amigos, profesores o familia.

Numeroso estudios certifican que las personas con alta empatía tienen muchas conductas sociales positivas (prosociales, asertivas, consideración, autocontrol, liderazgo), pocas conductas sociales negativas (pasivas, agresivas, antisociales y retraimiento), muchas estrategias de interacción asertivas y cooperativas, son consideradas como compañeros prosociales, y tienen alto autoconcepto, alta capacidad para analizar emociones negativas, alta estabilidad emocional, así como muchas conductas y rasgos de personalidad creadora.

Así pues, si entrenamos consciente, sistemática y programádamente la capacidad de la empatía será un factor de protección importante para poder disminuir las conductas antisociales de los afectados por el TDAH. No sólo eso sino que les ayudará para poder hacer amigos y mantenerlos, poder formar parte de un grupo social y mantener relaciones saludables tanto con la familia como con los profesores o maestros. Los beneficios que esto le reportarán serán innumerables:

- Aumento de la autoestima.

- Factor de protección ante la aparición de trastornos comórbidos.

- Aumentará las probabilidades de éxito académico.

- Mejorará el clima familiar y escolar.

- Repercutirá positivamente en la salud mental.

- Aparecerán con mayor frecuencia las interacciones sociales con éxito.

- Etc.

 

- ¿Qué entendemos por empatía?

La empatía es la capacidad de la persona para dar respuesta a los demás teniendo en cuanta tanto los aspectos cognitivos como afectivos, y destacando la importancia de la capacidad de la persona para discriminar entre el propio yo y el de los demás.

Según Peter Salovey y John Mayer (1990), la empatía es la capacidad de captar los estados emocionales de los demás y reaccionar de forma apropiada socialmente (por oposición a la empatía negativa). En la base de esta capacidad, están la de captar los propios estado emocionales y la de percibir los elementos no verbales asociados a las emociones.

 

- Actividad para trabajar la Empatía:

Una vez visto la importancia de potenciar la empatía para proveer un adecuado desarrollo socio-emocional, se explicará una de las actividades que podemos utilizar para trabajar dicha habilidad en los niños afectados por el TDAH.

Para desarrollar esta actividad debemos plantear a los niños los siguientes objetivos:

- Aprender a ponerse en el lugar de otras personas.

- Desarrollar la empatía.

- Fomentar actitudes prosociales.

- Destacar la importancia de ser responsable.

- Entender otros puntos de vista.

- Favorecer el desarrollo de las habilidades sociales.

Los materiales que utilizamos en dicha actividad son:

- Un panel de emociones dónde los niños deban colocar su foto en la emoción que sienten cada día.
- Una presentación en power point donde se les expone los conceptos que deben aprender y las actividades que van a desarrollar.

- El vídeo titulado `Llévame contigo`, en el que podrán ver cómo sin cruzar palabra dos seres pueden llegar a comunicarse y entenderse.

- Posteriormente se les pasará una hoja de preguntas que nos servirá como guía para ver si han entendido y atendido al vídeo.

- Un cuestionario de conocimiento y sentimientos para pasarlo con el compañero.
- Tarjetas en las que aparezcan diferentes personajes.

 

El desarrollo de la actividad:

- Comenzaremos mostrándoles el panel de las emociones, donde ellos podrán colocar su foto en la emoción que creen que tienen, consecuencia del trascurso de su día. Aquí veremos, los educadores, la emoción que traen, y en función de ésta les ayudaremos a ver cómo dicha emoción puede influir a la hora de conseguir empatizar adecuadamente con los demás.

- Una vez que han identificado su emoción ese día, se les pasará a exponer e ilustrar sobre cuáles son los objetivos a conseguir con esta actividad.

- Cuando ya se ha visto esto, les expondremos, de manera magistral, los conceptos elementales sobre la empatía y las emociones básicas, de tal forma que les ilustremos sobre una habilidad que van a tener que entrenar a continuación con diferentes dinámicas.

- Ya expuestos los conceptos básicos sobre la empatía y las emociones básicas, se mostrará el vídeo `Llévame contigo`. En este se verá que en un frío y oscuro refugio para perros, un joven sabueso está esperando el momento para ser adoptado como los demás cachorros del lugar. Él quiere un hogar y un humano a quién querer. Sin embargo, el tiempo pasa y el sabueso comienza a perder la esperanza. Hasta que un día, cuando la suerte finalmente brilla sobre él, hará todo lo posible para dejar el lugar.

- Después de esto, realizaremos a los alumnos un conjunto de preguntas guía las cuales les ayudarán a comprender mejor el vídeo visto. Con estas preguntas, los educadores detectarán la capacidad atencional y de compresión que muestran los niños.

- A continuación, realizaremos una actividad denominada `Me pongo en tu lugar`. Aquí uno de los alumnos tendrá que representar un personaje (famoso o de oficios) mediante la mímica y sin utilizar la palabra. El resto de compañeros tendrán que adivinar a quién representa.

- Finalmente, vamos a desarrollar una actividad denominada `Conociendo a mis compañeros`. Esta actividad consiste en realizar una serie de preguntas al compañero con el objetivo de conocerle aun más en profundidad haciendo un recorrido por sus preocupaciones, anhelos, sueños, deseos, sentimientos y emociones. De esta manera se seguirá entrenando la habilidad de empatizar, recordaremos sobre cómo cumplir las reglas para escuchar activamente e indagaremos los pasos a seguir cuando queremos empatizar en profundidad con una persona. Con esta práctica, descubriremos tanto los beneficios de la escucha activa como de la acción de empatizar.

El tiempo de la actividad será aproximadamente de una sesión de una hora. Si el grupo es muy grande y muy participativo, puede que se necesite otra sesión para poder desarrollar la misma.

Es importante que durante el transcurso de la actividad, los educadores les hagamos conscientes a los niños de:

- Cuando actuamos con empatía nos ayuda a resolver y prevenir conflictos personales con los demás.
- Cuando somos empáticos enseñamos a los demás a ser empáticos.

- Cuando somos empáticos sabemos a quién tenemos que ayudar.

- Cuando somos empáticos nos rodeamos cada día de más amigos.

- Cuando somos empáticos nos llevamos mejor con la familia y los profesores.

- Cuando somos empáticos somos más felices.

“Ser empático es orientar nuestros sentimientos a los otros pensando en su bienestar”.

C. D. Batson

 

Patricia Fernández Briz, Psicopedagoga de Fundación CADAH.

 

- Bibliografía:

Calvo, A.J., González, R. y Martorell, M.C. (2001). Variables relacionadas con la conducta prosocial en la infancia y adolescencia: personalidad, autoconcepto y género. Infancia y Aprendizaje, 24 (1), 95-111.

Garaigordobil, M., Álvarez, Z. y Carralero, V. (2004). Conducta antisocial en niños de 10 a 12 años: factores de personalidad asociados y variables predictoras. Análisis y Modificación de Conducta, 30 (130), 241- 271.

Goleman, D. (1995). Inteligencia emocional, Kairós, Barcelona, 1996.

Lantieri, Linda; Goleman, Daniel. (2009)- Inteligencia emocional infantil y juvenil. Ed. Aguilar.

Salovey, P., y Sluyter, D. J. (1997). Emotional Development and Emotional Intelligence. Educational Implications. Nueva York: Basic Books.