Mª Teresa Ardanaz Sánchez. Licenciada en Psicología por la Universidad de Granada. Psicóloga de Poyecto Infancia

 

 

 

El TDAH genera en el niño/a una multitud de comportamientos perturbadores difíciles de controlar por parte de sus padres. Esto suele provocar en ellos:

  • Síntomas depresivos
  • Altos niveles de estrés
  • Frustración
  • Culpabilidad
  • Descenso en la autoeficacia del rol de padre/madre
  • Problemas de pareja…

Para reducir este impacto del TDAH en el ámbito familiar, lo más conveniente es ponerse en manos de un terapeuta experto quien les acompañara, orientará y guiará, con el fin de conseguir la aceptación plena del problema y sus respectivos cambios dentro de la organización familiar.

 

Algunas pautas sencillas para comenzar esta andadura son:

 

  • A la hora de pedirle al niño/a que realice una tarea de cualquier tipo, será conveniente explicársela por partes, es decir, dividirle la tarea en pequeños pasos que irá haciendo uno a uno hasta completar la tarea. Se le debe explicar cada paso por separado y se le pondrá un tiempo determinado para que los lleve a cabo.
  • Si se pretende que el niño/a esté concentrado en alguna tarea, será necesario evitar las distracciones; éstas pueden ser: ruidos, excesiva iluminación, estímulos llamativos (juguetes, televisión, otras personas, conversaciones a su alrededor…), y el progenitor que le esté ayudando se debe sentar a su lado.
  • No es conveniente pretender tener al niño/a constantemente ocupado, sobre todo, si se trata de tareas poco estimulantes o atractivas para él/ella, puesto que no será capaz de mantener la atención y empeorará su estado. Por eso, es útil hacer descansos entre las tareas e intercalar entre las menos agradables, alguna de gusto para él/ella.
  • Los hábitos de alimentación serán primordiales para una buena salud del niño/a.
  • Será de gran utilidad, dada la gran energía que tienen estos niños/as, realizar actividades extraescolares que requieran de ejercicio físico.
  • Es inadecuado las discordancias que puedan existir entre los padres respecto a las pautas de actuación, ya que solo conseguirán que el niño/a no tenga claras ni las normas de disciplina ni las rutinas.
  • Al igual que se ha mencionado antes la necesidad de ser flexible, es importante destacar que la flexibilidad no va unida con la permisividad. Utilizar el “no” cuando sea necesario es importante dándole al niño/a los motivos de la negativa de forma clara y concisa, junto a una alternativa de actuación adecuada.
  • Utilizar como motivación las tareas que más le gusten a él/ella, por ejemplo, se le puede decir “cuando acabes la tarea, podrás ver los dibujos animados que te gustan”.
  • Si algo de importancia va a cambiar en el ambiente habitual del niño/a, sería conveniente, explicárselo con anterioridad y de forma detallada para que pueda afrontarlo correctamente.
  • Es necesario tener en cuenta que el comportamiento del niño/a puede empeorar  en ciertos ambientes más dinámicos como reuniones familiares, fiestas, entre otras, y no es eficaz llamarle la atención en público, sino que resulta más conveniente y efectivo hablar sobre su comportamiento en privado.
Asociación Proyecto Infancia