TDAH. La dieta perfecta para los niños que lo sufren

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Uno de los trastornos de aprendizaje de los niños que ha experimentado una mayor visibilidad en los últimos es el TDAH. De ahí que sean muchos los padres que están procediendo, una vez que se les ha diagnosticado a sus hijos, a hacer utilización de todos los recursos que tienen para ayudarles.

Precisamente por esta circunstancia, no sólo se ponen en manos del profesorado y de los orientadores del centro en el que estudian, sino que también recurren a médicos y psicólogos infantiles. Dichos profesionales sanitarios les vendrán a indicar qué pautas debe sustentar el tratamiento más adecuado y eso supondrá, entre otras muchas cosas, proceder a tener una alimentación sana, completa y equilibrada.

Si sigues leyendo, podrás descubrir en qué productos se debe sustentar la dieta de los niños con TDAH y cuáles deben eliminar de la misma, en pro de sobrellevar la situación de la mejor manera posible.

 

 

TDAH y los alimentos recomendados:

 

Variada, sana y equilibrada. Así es como se establece que tiene que ser la alimentación de los menores con este trastorno y que debe estar basados en productos que les son beneficiosos, tales como estos:

  •      Los que aporten importantes cantidades de vitamina B6. Esta vitamina, también conocida como piridoxina, es importante para los niños con TDAH ya que ayuda no sólo a reducir los niveles de estrés sino también a mantener en el mejor estado posible la salud cerebral y la del sistema nervioso en concreto. Por eso, deben tomar alimentos que la contengan, tales como la pechuga de pollo, el atún, las espinacas, las avellanas o las lentejas y garbanzos, entre otros.
  •       Los productos ricos en zinc, que mejoran la memoria y el aprendizaje. Nos estamos refiriendo a alimentos como el pescado, la zanahoria, la yema de huevo o los guisantes.
  •       Los alimentos ricos en ácidos grasos en omega 3 y omega 6 ayudan a mantener bajo control la hiperactividad, fundamentalmente. Por ese motivo, es importante que los menores que nos ocupan coman productos tales como los frutos secos o los pescados azules.
  •      Productos que dispongan de altos niveles de triptófano, que es el precursor de la hormona del sueño (serotonina). Se puede encontrar en productos como la leche, el pollo o las nueces, entre otros.
  •       Alimentos que sean óptimos en cuanto a la aportación de hierro. Este elemento también se considera que es fundamental que forme parte del organismo del niño con el TDAH, entre otras cosas, porque le ayuda a mejorar en aspectos como la concentración y la atención. Por ese motivo, es importante que tome productos que lo contengan, entre los que sobresalen las legumbres, los cereales integrales, las espinacas, las acelgas o la carne de pollo y pavo, por ejemplo.

 

TDAH y los alimentos que deben ser descartados:

Igual que es importante establecer una serie de productos en la dieta del menor que nos ocupa, también es vital eliminar otros que lo que hacen es alterarle, aumentar su hiperactividad o empeorar su capacidad de concentración.

En este caso, los expertos recomiendan que hay que hacer desaparecer de sus dietas alimentos como estos:

 

  •     La bollería industrial y los refrescos, porque le aportan demasiada azúcar que aumentan la adrenalina y, por tanto, su hiperactividad.
  •     Las golosinas, chocolate y zumos no naturales, por la misma razón que en el caso anterior.
  •   Además, también se establece que no están nada recomendados los alimentos que contengan un exceso de conservantes y colorantes, ya que esas aportaciones químicas al organismo podrían traducirse en un agravamiento del TDAH.
  •      De la misma manera, se establece que hay que hacer desaparecer bebidas que contengan cafeína, pues le harán estar muy intranquilo y especialmente excitado, como pueden ser el café o los refrescos de cola.

Otras recomendaciones

Además de todo lo expuesto, en pro del bienestar del niño con este trastorno, es importante tener en cuenta otros consejos de los expertos, tales como estos:

Es vital que realice ejercicio de manera regular, en pro de que tenga una buena calidad de vida y de que pueda poseer sus síntomas bajo control.

Es fundamental que beba entre 1 y 1,5 litros de agua al día para que esté bien hidratado. El agua se puede completar con zumos naturales y con leche.

Hay que tener en cuenta que el niño que tiene un tratamiento farmacológico puede ver disminuido su apetito. En este caso, hay que comunicarlo al doctor para poder establecer la dieta que más le pueda resultar beneficiosa.

En su alimentación deben estar presentes también las proteínas, que, entre otras muchas cosas, ayudarán a que descanse convenientemente. Por eso, debe tomar pescado, huevo y carne de pollo o pavo.

 

 

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Asociación Proyecto Infancia